VIEJO BLUES EN ABRIL


Abuelo, tu mano cayó

sobre el reloj de oro: atardeció
en un bolsillo, probablemente
el izquierdo, del viejo pantalón.

En la fotografía todos

parecían estar esperándonos.
Sin embargo, tardaríamos todavía
muchos años en llegar.

Abuelo, solo tú sabías

que el invierno no era más
que un piano ciego, extendido
como una alfombra sobre el mar.