UN HOMBRE SALTANDO AL VACÍO


El poema empezará

con un hombre saltando al vacío.
Así,
     te dije,
              sabremos
que el cielo se hunde en los balcones.
Y la musa
          vendrá con su vestido de clavos
para asegurarse.

Tú recogerás con tus manos de aceite

los huesecitos que dejan
los zapatos
            y construirás una diadema.
Un niño reventará la piñata
del mar
        y empapará el bosque alrededor
con sus esquirlas de plata.
                            Y mientras
yo aplaudiré el atardecer,
contaré el horizonte hacia atrás,
                                  pensaré
que el poema siempre tuvo una puerta trasera.