ESCRITORIO CUBIERTO DE HORMIGAS


Yo vi el mar en una caracola
que encontré junto a mis zapatos nublados,
mientras tú sacudías tu camiseta
de tierra. La tarde saltaba de un pez
a otro en un río que imaginó
aquel niño huérfano.

Después las campanas sonaron en las manos
de la anciana que recortaba los árboles.
Y un perro cubierto de polvo
mordisqueaba el lápiz
con el que el astrólogo tendría que escribir
la noche y todas las mentiras del sueño.