CUIDADO: PINTURA FRESCA


El cuerpo apoyado en una silla

mientras camino por la playa sola.
Un viento que nadie llamaría
viento, ni siquiera esos árboles
que pasan por el bosque
sin llamar la atención.

Es temprano. Los pájaros

se sacuden el polvo de las mariposas
nocturnas, apagan las velas
de los barcos con dedos de saliva.
Alguien me llama a voces desde
la otra orilla: tiene el cielo
los bolsillos vacíos y el mar traduce
los peces por ciudades hundidas.