BLUES DE LA VIEJA MECEDORA


Llega el mar hasta la vieja mecedora,

llega el mar con sus dedos oxidados y su pereza.

Desde la mecedora contemplas la infancia,

eres un extranjero llorando en una fuente.

Nadie pasa por la última calle que has escrito,

pierdes la canción del bosque atareado.

Alguien te llama por un nombre que has tomado

prestado, desde la mecedora ves el cielo pintarse.

Escuchas la guitarra de la plaza del mediodía,

vienes con los zapatos descalzos y la voz sucia.

Llega el mar hasta la vieja mecedora,

llega el mar y tú lo esperas como un náufrago.