VEINTISIETE / CORTE PUBLICITARIO


A los veintisiete se mueren las estrellas de rock.

Pero de ti heredé la niebla
que dejan las noches de marzo en las conversaciones
y por eso no puedo morir todavía.

Pusimos un árbol debajo de los ojos

para aprender a mirar
pero olvidamos que también oscurecen las palabras.

El campo extendido a los pies, ordenado

por hombres que trabajan y sudan y lloran vacíos
si nosotros solo somos la hierba
que alguien pisa despreocupado.

Los ociosos latidos del río, eso nos conduce,

orilla de los cuerpos que acaban siendo cruces
en la mano. También oscurecen las palabras,
aunque un árbol hay debajo de los ojos.