A VECES LAS COSAS NOS DAN NOMBRES


Escribo algunos sueños en los pies de las estatuas.

Un barco cruza la niñez y vuelve descalzo
y lleno de rasguños. Hace frío
en el color gastado de unos pantalones vaqueros.

Una vez me dijiste que no entendías mi letra.

Grabo las palabras sin cuidado para que sea otro
el que las ordene.

Mirar conduce un autobús que ha perdido la pintura.

Asientos llenos de polvo para pájaros y poetas.
Todavía alguien
tiene algo que decir cuando solo cabe un trozo de noche.

Si superpongo todas las frases

obtengo siempre el mismo silencio.