NI SIQUIERA SÉ SI TE GUSTA EL CAFÉ



el once de febrero tengo que devolver tu libro o llamarán de la biblioteca, ¿has aprendido ya a tejer?

los agujeros de los talones de los calcetines son para los peces, escribir el poema es hacer daño al agua, es coser la sangre porque ves la herida

son las cicatrices las que hacen el hogar dices, el hogar es el botón de una camisa que alguien desabrocha muy lentamente, devolviendo costumbre

eso creo pero no te lo digo

solo he leído las primeras páginas y ya finjo conocerte, la última vez que tomamos café el mar era solo mío y ya pensaba en repartirlo

(para Berta D)