MÚSICA DE CALDERILLA


La infancia es un río que nunca terminamos de cruzar. Piénsalo. Las bombillas primero atrapan la luz y después nos la devuelven. Algo así.

La noche es una cerradura, me dices, pero nunca te atreves a mirar.

Detrás de la noche los caballos mueren degollados por las estrellas y la hierba es un látigo y las campanas hablan tan deprisa que nadie las entiende.

Tal vez por eso nunca miras.

¿Todavía somos unos niños? me preguntas. El río sigue pasando y estamos muertos de frío. ¿Pero quién nos lleva de la mano?