LOS DÍAS MÁS FELICES DE NUESTRAS VIDAS (MÚSICA DE PINK FLOYD)


El profesor dictaba un río

en el silencio de la tiza.
Los niños escribíamos deprisa,
lanzábamos piedras
contra las ventanas.

Tal vez un grafiti fuese

el corazón de un pájaro.
Tal vez la sombra de un árbol
hablase de nuestros padres
antes de conocerse.

Los días más felices

de nuestras vidas
aprendieron a multiplicar
en el aula de la luna.

Con el tiempo

solo recordaremos
que teníamos la letra torcida
como un castillo de arena.