LA MOCHILA DEL AMANTE DE RIMBAUD


He visto niños estudiando la gramática de las rosas sin zapatos. Cuando la noche es un puzle los amantes pierden el plural de los botones desabrochados. Y en las rocas el mar se erosiona.

Creo firmemente en la profundidad de los números impares. Creo que tu mano enseña las horas a las casas vacías. Creo que estar solo es subir la escalera de un reloj de pared sin jersey.

En el cielo las estrellas se desnucan y los aviones son leche derramada. Los jornaleros recogen en cestas de lana el sabor de las naranjas. Y un violín nos dicta el orden de los pronombres.

He visto niños leyendo las baldosas de una pulsera. Los he visto mientras las ventanas contaban la historia de las bombillas llenas de aves. Los he visto escondidos en la falda de las estatuas.

Ahora ya no salen porque llueve en los jarrones de los adverbios de lugar y la fiebre se peina en las tapas duras de los libros.