EL MAR ERA UN EJERCICIO GIMNÁSTICO


Salí a la calle como un niño

que agarra una rosa
sabiendo que nunca más
la volverá a ver.

El mar era

un ejercicio gimnástico.
Imagina qué podría ocurrir
si de repente anocheciera.

Pero todas las cosas

estaban en su sitio y yo
miraba por la ventanilla
del césped recién cortado,

miraba las gotas de rocío

y buscaba los grillos
que deja el mar
detrás de sus zapatos azules.