EL HOMBRE DE LA ARMÓNICA ESTRELLADA


Escribo esta canción con las palabras

que encontré en el mostrador plateado
de un antiguo atardecer local.

Los ángeles caminan por las calles

protegidos por chubasqueros de colores,
llegan con un río en cada mano

y el solsticio de invierno en la suela

de los zapatos. Envuelto en el cabello
de una estatua un niño llorará

la noche entera. Nadie puede mantenerse

en calor demasiado tiempo solo
junto a la llama de una vela.

Hace falta el mar para poder hallar

una puerta. Hace falta una orilla
para poder ahogarse en silencio.