CUANDO ATARDECE ES MÁS TRISTE LA LUZ


Hay un cielo de herradura y el sol recorre su camino de ruedas dentadas. A pesar de que el reloj de la plaza del pueblo está detenido a las siete cincuenta.

Verlaine es muy aburrido, dices, no sé cómo hay gente que puede leerlo.

Igual que hay gente que lee un vestido vacío o una noche capicúa, pienso.

Los autobuses acuden a morir al océano, son elefantes de metal. Los pasajeros bajan del lomo cubierto de polvo hablando de la travesía.

Verlaine es un armario lleno de camisas sucias, te digo.

Pero tú no me escuchas, estás contando la puesta de sol en las monedas que aún te quedan en el bolsillo.