CARPINTEROS


Pasa el viento por el árbol.

Lo veo correr, te digo, pero el viento
no sabe qué es el viento.
Supongo que el árbol tampoco sabe
qué es el árbol.

Aquí el río sucede más despacio

y los lápices conocen la respuesta
a la hierba que amanece
perdida en la escarcha de los carpinteros.

Y las figuras se vacían en la madera,

la madera sabe tocarlas de otro modo.