PAISAJE ALUMBRADO POR LINTERNAS


Amanece: las manchas de humedad

en la pared anoche eran ángeles.
Ahora parecen helechos descosidos,

no dicen nada. El frío es el ojo

de una aguja, pasamos con cuidado.

Alguien lee en las aceras la luz

del sol, apenas una telaraña temblando.

También hay otras cosas, me dices:

la leche de las ventanas donde no hay
nadie, el corazón arrasado

de las puertas cerradas. Y por qué

la voz del agua corriente se parece tanto
a un laberinto, dónde está la llave

que abre el bolsillo del vuelo del pájaro.