EL MAPA DE ESPAÑA


Niños que son violines en la mañana

de lluvia, bien uniformados, nosotros
esperando aviones en los ojos del tráfico.

Apura la frase hasta que no quede nada,

detrás de tanto artificio siempre hay alguien
que gesticula como una playa vacía.

Y después volvamos a nuestras labores:

pasar las páginas de un reloj de bolsillo,
contar los escalones de los árboles callados,

tomar café en las ojeras del cielo.

Ya llegará la hora en que suenen
para nosotros todos los teléfonos.