EL OTOÑO EN PEKÍN


El cielo se desordena

en tu camisa, es solo una teoría
pero podría servir. El ladrillo
humedecido por la lengua
de la lluvia
se muestra en todo su esplendor.

Aquí ya nadie recuerda nada

que se aproxime
a nuestra idea de un día
soleado. Agarremos la ropa
de las estatuas, ha comenzado
a soplar el viento del sur.

Después miraremos las aceras

hambrientas y los árboles
que empiezan a dejar sus hojas
en manos de los sastres.