LAS CIUDADES INÉDITAS / 7


Y entonces llovía en los vestidos de novia,

en los supermercados, en las cucharillas que atrapaban

la plata, llovía en los hombres que caminaban

por los tejados mirando hacia arriba.

Había carteles que alquilaban ventanas y puertas

que hablaban la lengua de los árboles

y bailarinas que giraban en la piel de los espejos.

Alguien puso gatos en las manzanas y errores

de cálculo en la proa de los barcos, alguien

que sabía que todos los pájaros necesitan

una jaula. Después un niño resolvería la ecuación:

una huella dentro de otra huella dentro de otra huella

hasta que la orilla sea un muro lleno de inscripciones.