LAS CIUDADES INÉDITAS / 16


Las camelias cuentan la gente que sube y baja

la avenida, la parada de autobús lava su cuchillo

en la alcantarilla. Me trago la mañana aguantando

la respiración, quiere el aire de lejía acariciar

mis pulmones abiertos. Y te miro como un extraño

o un repartidor de periódicos. Te miro con los ojos

de una gabardina, una rosa de acero inoxidable

brota a través de un botón y los cirujanos preparan

sus instrumentos para resolver un crucigrama.

Al fondo una cortina esparce sus semillas tristes

en el sol. Más al fondo las abejas-brújula

persiguen el norte rápido de los zapatos de tacón.