DIPLOMACIA


Yo no he decidido que el cielo fuese

gris, pero es lo que tenemos. Al menos

la música del bar ameniza nuestros gestos,

esos peces girando como cubitos de hielo.

Debí hablarte de la tristeza de los teléfonos,

no podemos seguir esperando eternamente.

La esperanza también se pierde, la esperanza

son unos calcetines de rombos en mitad

de la colada de un desconocido. El vendedor

de enciclopedias a domicilio vendrá

a ofrecerte un bosque para tu dormitorio.

No lo aceptes, no te fíes de los hombres

que visten traje y caminan descalzos.