UNA CANCIÓN DE NICK DRAKE


El pájaro como una navaja,

los círculos que abre la mano en el agua
de una fuente. Así
están las cosas y el calor
repartido sobre ellas.

El sol, en el fondo de una camisa,

también se pondrá en unas horas.

Y entonces podremos escuchar los pasillos

y las escaleras, aunque
hayan perdido nitidez los árboles
y las autopistas,

y el aire se incline sobre nuestros ojos

como un martillo de fría hierba.