Solo veo junto a mí
campos podridos y postes eléctricos.
El aire sucio se apoya sobre
el asfalto que parte el autobús.
Nadie me había hablado nunca
de la soledad del pájaro
en un cielo como este, en un lugar
sin árboles que cobijen.
Una conversación telefónica
y la música de la radio zumban
en mi oído. Son a veces el océano,
a veces un enjambre de abejas.
sábado 14 de enero de 2012
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4 comentarios:
Me gusta la segunda!
En los campos podridos se cose el haz de trigo, el pájaro en esa soledad se siente el dueño de la llanura. Me gusta mucho Juan, me han hecho recordar años pasados cuando Madrid no ocupaba toda mi memoria.
Un abrazo
Nadie me había hablado nunca
de la soledad del pájaro
Dos últimos versos arrolladores
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