En la acera un niño no hace pie.
El año muere lentamente en Trípoli o en Bagdad.
Un avión parte hacia Moscú.
Tú inventaste Moscú en una playa, una noche de agosto.
El Edén está ardiendo, dice la prensa.
Alguien apoya sus ojos en un hombro extraño.
La luz de las farolas no es la solución.
Ver nos enseña una parte,
el resto hemos de darlo por supuesto.
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 30 de diciembre de 2011
SONETO SOBRE LIENZO
Dice: azul para no decir océano;
lobo para no decir miedo;
ladrillo para no decir hogar.
Dice: fe para no decir soledad.
Dice: bosque para no decir rutina.
Ignora del silencio la substancia.
lobo para no decir miedo;
ladrillo para no decir hogar.
Dice: fe para no decir soledad.
Dice: bosque para no decir rutina.
Ignora del silencio la substancia.
jueves, 29 de diciembre de 2011
SONETO DE CUERDA
Por ejemplo un jardín pisoteado
por un niño o un mar
diseccionado por un científico.
Algo tan simple como eso
es el espacio que separa la mano
del gesto.
por un niño o un mar
diseccionado por un científico.
Algo tan simple como eso
es el espacio que separa la mano
del gesto.
domingo, 25 de diciembre de 2011
ARCILLA. PÁJARO. MANZANA
He estado aprendiendo
gesto y arcilla.
La voz quiso piel y halló
hoguera. Cuando el perro
ladró una ventana huyó
en el pájaro.
La noche aparentó
un vaso roto.
La boca acudió
para calmar la sed y
lo único que obtuvo fue
el reflejo de una manzana.
gesto y arcilla.
La voz quiso piel y halló
hoguera. Cuando el perro
ladró una ventana huyó
en el pájaro.
La noche aparentó
un vaso roto.
La boca acudió
para calmar la sed y
lo único que obtuvo fue
el reflejo de una manzana.
sábado, 24 de diciembre de 2011
BALADA DE UN HOMBRE DELGADO
La camarera del último bar nos miró y nos dijo:
La noche no debería ser una colilla
pero a menudo lo es.
Quisimos regresar por la garganta
de la madrugada, despoblar los cuerpos,
desnudar los nudillos.
Cuando amaneció,
el sol, como una fruta madura,
se rompió contra los primeros edificios.
El reloj cosía a nuestra espalda ortigas y perlas.
***
Un teléfono móvil fue todo el invierno.
El mar retrocedió ocupando sus huesos
y así vimos lo que faltaba.
Una luna de plástico caía en la ventanilla
mientras nos alejábamos y la playa gris
se reducía a un grano de arena.
El cielo, me dijiste, es un pájaro roto,
por eso siempre amanece.
***
Después de varias horas arruinadas en un tren
perdimos nuestros ojos en el agua quieta
de la alameda.
Yo observaba el viento en la copa de los árboles,
tú hundías tus pies en la arena amarilla
que iba dejando la gente al pasar.
Un destino implica abandonar un origen.
Me pregunto si tú eras consciente de eso.
***
Desde lo alto del cable nos resignamos a ver
cómo termina el día.
Luces febriles que entorpecen nuestros ojos.
Como hierba húmeda, la madrugada nos rodea.
El mar se extiende en el patio cubierto.
Y la claridad de una farola avanza sobre nosotros
igual que avanza un puente derruido.
***
Imitas a Hamlet en la avenida.
Sostienes una calavera. La miras fijamente.
Te preguntas si la vida es solo la vida,
si agarrar un puñado de arena es acercarse
al paraíso.
Te preguntas si la noche es el agua que pasa
por el ojo de una aguja,
si el eco es la voz reflejada en un espejo.
No obtienes respuesta, arrojas la calavera,
y desandas tus pasos por una calle desierta.
***
Tú solo buscas que alguien
te salve,
te dije,
pero somos los ahogados
del naufragio
equivocado.
***
Baudelaire en callejón contempla el atardecer
de los cubos de basura
y escribe sobre las páginas de un viejo periódico:
Lo bello no existe, es un engaño del ojo humano.
No arañas la rosa, acaricias sus espinas.
El tiempo es solo tiempo, nunca fue arena.
***
Quedan apenas unas alas azules después del pájaro,
igual que esa pequeña luz que resiste
cuando se apaga una lámpara,
ese crudo espacio donde se buscan
los nombres de las cosas.
Trato de encontrar mi reflejo en el fondo de un cuerpo,
aprender a ser quien soy a partir de mis gestos.
Perdimos tanta piel que apenas logramos reconocernos,
la ciudad también es erosión.
Recuerdo el principio,
el eco, que ya no es voz,
aunque lo parece.
Pero en tus ojos se ha posado un cuervo negro.
La noche no debería ser una colilla
pero a menudo lo es.
Quisimos regresar por la garganta
de la madrugada, despoblar los cuerpos,
desnudar los nudillos.
Cuando amaneció,
el sol, como una fruta madura,
se rompió contra los primeros edificios.
El reloj cosía a nuestra espalda ortigas y perlas.
***
Un teléfono móvil fue todo el invierno.
El mar retrocedió ocupando sus huesos
y así vimos lo que faltaba.
Una luna de plástico caía en la ventanilla
mientras nos alejábamos y la playa gris
se reducía a un grano de arena.
El cielo, me dijiste, es un pájaro roto,
por eso siempre amanece.
***
Después de varias horas arruinadas en un tren
perdimos nuestros ojos en el agua quieta
de la alameda.
Yo observaba el viento en la copa de los árboles,
tú hundías tus pies en la arena amarilla
que iba dejando la gente al pasar.
Un destino implica abandonar un origen.
Me pregunto si tú eras consciente de eso.
***
Desde lo alto del cable nos resignamos a ver
cómo termina el día.
Luces febriles que entorpecen nuestros ojos.
Como hierba húmeda, la madrugada nos rodea.
El mar se extiende en el patio cubierto.
Y la claridad de una farola avanza sobre nosotros
igual que avanza un puente derruido.
***
Imitas a Hamlet en la avenida.
Sostienes una calavera. La miras fijamente.
Te preguntas si la vida es solo la vida,
si agarrar un puñado de arena es acercarse
al paraíso.
Te preguntas si la noche es el agua que pasa
por el ojo de una aguja,
si el eco es la voz reflejada en un espejo.
No obtienes respuesta, arrojas la calavera,
y desandas tus pasos por una calle desierta.
***
Tú solo buscas que alguien
te salve,
te dije,
pero somos los ahogados
del naufragio
equivocado.
***
Baudelaire en callejón contempla el atardecer
de los cubos de basura
y escribe sobre las páginas de un viejo periódico:
Lo bello no existe, es un engaño del ojo humano.
No arañas la rosa, acaricias sus espinas.
El tiempo es solo tiempo, nunca fue arena.
***
Quedan apenas unas alas azules después del pájaro,
igual que esa pequeña luz que resiste
cuando se apaga una lámpara,
ese crudo espacio donde se buscan
los nombres de las cosas.
Trato de encontrar mi reflejo en el fondo de un cuerpo,
aprender a ser quien soy a partir de mis gestos.
Perdimos tanta piel que apenas logramos reconocernos,
la ciudad también es erosión.
Recuerdo el principio,
el eco, que ya no es voz,
aunque lo parece.
Pero en tus ojos se ha posado un cuervo negro.
martes, 20 de diciembre de 2011
VERSIÓN DE LA INFANCIA
Imagina un niño rubio
crucificado en un desierto,
imagina el trato
entre la fuente y la sed,
imagina la edad del mar
y un cielo de piedras romas.
Imagina todo el tiempo
que necesitarás
para llamar a eso infancia.
crucificado en un desierto,
imagina el trato
entre la fuente y la sed,
imagina la edad del mar
y un cielo de piedras romas.
Imagina todo el tiempo
que necesitarás
para llamar a eso infancia.
domingo, 18 de diciembre de 2011
ESTACIÓN DE AUTOBUSES (FANTASMAS A LA UNA DE LA MADRUGADA)
Estábamos mirando el árbol que crecía
en la palma de una mano.
El frío se clavaba en nuestros pulmones,
los autobuses se alejaban despacio.
Había poca gente en la estación,
un hombre de uniforme sucio limpiaba,
alguien buscaba cambio en el bolsillo
de su chaqueta para una Coca-Cola
de la máquina expendedora.
El reloj iba devorando los minutos
como un buitre. Las luces
de las farolas alejaban nuestros ojos,
el silencio se doblaba bajo los neumáticos,
pronto las palabras serían espejismo.
en la palma de una mano.
El frío se clavaba en nuestros pulmones,
los autobuses se alejaban despacio.
Había poca gente en la estación,
un hombre de uniforme sucio limpiaba,
alguien buscaba cambio en el bolsillo
de su chaqueta para una Coca-Cola
de la máquina expendedora.
El reloj iba devorando los minutos
como un buitre. Las luces
de las farolas alejaban nuestros ojos,
el silencio se doblaba bajo los neumáticos,
pronto las palabras serían espejismo.
viernes, 16 de diciembre de 2011
EL JARDÍN OLVIDADO
El que recorre los jardines olvidados
dice que ha visto golondrinas de ceniza.
En el antiguo campanario el tiempo
y la distancia son un nudo. Los yonkis
caminan arrastrando los pies, la mirada
llena de nostalgia o necesidad o vacío.
En la fuente el agua se repite, un niño
moja sus labios. La sombra de los árboles
es un espejo de hierba. El frío coincide
con el vuelo de un avión, hasta que al fin
todos han perdido sus ojos y el cielo vibra.
dice que ha visto golondrinas de ceniza.
En el antiguo campanario el tiempo
y la distancia son un nudo. Los yonkis
caminan arrastrando los pies, la mirada
llena de nostalgia o necesidad o vacío.
En la fuente el agua se repite, un niño
moja sus labios. La sombra de los árboles
es un espejo de hierba. El frío coincide
con el vuelo de un avión, hasta que al fin
todos han perdido sus ojos y el cielo vibra.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
EL LENTO DESFILE
Desfilan esta noche el cojo y el manco y el ciego,
el que trae una vela para los muertos
y el que mira la hora en un reloj de arena,
el que pregunta el camino a un niño desnudo,
el que oculta su cara entre una manos sucias,
el que recorre las azoteas y el que miente
con la boca de otros, el que sacude su piel
en el agua de las fuentes y el que lava sus ojos
en el cielo de diciembre, el que regresa
con ciudades que aún no han sido fundadas,
el que vuelca las ventanas dentro de un bosque,
el que conoce el sabor del asfalto
y el que rompe sus huesos contra el cuerpo de otro,
el que gime como agujas de coser,
el que duerme sobre una cama de piedras,
el que dice que no existe el azar pero lanza
unos dados, el que bebe el vino del pobre
y el que come del árbol prohibido,
todos desfilan, desfilan esta noche
bajo un ritmo marcial.
el que trae una vela para los muertos
y el que mira la hora en un reloj de arena,
el que pregunta el camino a un niño desnudo,
el que oculta su cara entre una manos sucias,
el que recorre las azoteas y el que miente
con la boca de otros, el que sacude su piel
en el agua de las fuentes y el que lava sus ojos
en el cielo de diciembre, el que regresa
con ciudades que aún no han sido fundadas,
el que vuelca las ventanas dentro de un bosque,
el que conoce el sabor del asfalto
y el que rompe sus huesos contra el cuerpo de otro,
el que gime como agujas de coser,
el que duerme sobre una cama de piedras,
el que dice que no existe el azar pero lanza
unos dados, el que bebe el vino del pobre
y el que come del árbol prohibido,
todos desfilan, desfilan esta noche
bajo un ritmo marcial.
jueves, 8 de diciembre de 2011
parte del paisaje
los tejados el vestido las farolas
etcétera como un bodegón
todo perfectamente ordenado
y tú llorabas
porque habías perdido un pendiente
porque habías encontrado una llaga
porque otra vez llegábamos tarde
porque nunca fuimos parte del paisaje
etcétera como un bodegón
todo perfectamente ordenado
y tú llorabas
porque habías perdido un pendiente
porque habías encontrado una llaga
porque otra vez llegábamos tarde
porque nunca fuimos parte del paisaje
viernes, 2 de diciembre de 2011
JET LAG
Enciendo las luces de la casa.
Son violentas, como en una novela
de Chuck Palahniuk.
No reconozco el tacto arisco
de los muebles.
No reconozco los charcos sucios
de las alfombras.
Los pasillos conducen al fondo del mar.
Allí no hay nadie. Solo silencio.
Un silencio extraño,
tratándose de un edificio de viviendas.
Me hundo en la pantalla apagada
del televisor.
El tiempo es lentísimo,
como los gestos de los árboles.
Son violentas, como en una novela
de Chuck Palahniuk.
No reconozco el tacto arisco
de los muebles.
No reconozco los charcos sucios
de las alfombras.
Los pasillos conducen al fondo del mar.
Allí no hay nadie. Solo silencio.
Un silencio extraño,
tratándose de un edificio de viviendas.
Me hundo en la pantalla apagada
del televisor.
El tiempo es lentísimo,
como los gestos de los árboles.
jueves, 1 de diciembre de 2011
DICIEMBRE
La elocuencia de las tardes
de diciembre,
sus guirnaldas y sus trapos.
El olor de la lluvia,
los juegos de espejos,
los árboles más negros todavía.
La suciedad de las noches,
el año que termina y el año
que empieza.
El duelo de las farolas,
los músculos tensos del frío
y nadie que nos asegure
que mañana no será otra ciudad.
de diciembre,
sus guirnaldas y sus trapos.
El olor de la lluvia,
los juegos de espejos,
los árboles más negros todavía.
La suciedad de las noches,
el año que termina y el año
que empieza.
El duelo de las farolas,
los músculos tensos del frío
y nadie que nos asegure
que mañana no será otra ciudad.
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