HIERBA EN LOS TEJADOS

Pensando en la luna como si fuera un clavo
y en todas las cosas que uno construye
para que se sostengan por sí mismas.

Poco a poco, las imágenes se vuelven borrosas
en sus marcos, apago la lámpara
sabiendo que no queda mucho para el amanecer.

Y miro el cielo como si contara los escalones
que faltan para llegar a algo,
la oscuridad total y algunas estrellas

que se apoyan en la infancia de lo perdido,
como la hierba que crece en los tejados.


(Para Rafael Espejo)

TODO LO QUE PODEMOS HACER ES PASAR

El cielo nocturno es un cajón
lleno de crucifijos oxidados.
No lo miras,
no necesitas mirarlo,
ya sabes lo que sucede.

Más allá del bosque,
más allá de su conversación oscura,
un anciano aguarda sentado,
te sonríe,
apenas le quedan dientes.

CARRUSEL

Esas personas
que caminan escondiéndose de sí mismas
cuando el día ocupa sus espacios
y la noche se retira hacia los cajones
donde sopla el viento
y el invierno parece querer decir algo.

Esas personas no saben
que nunca llegarán a ninguna parte,
que todo es un movimiento constante,
sin principio ni final,
como un carrusel
que los niños miran con asombro.

ESTUDIANTES

En la calle esta lluvia
se maneja como una traición o un secreto,
algo que se dice casi en silencio
y muy pocos escuchan.

Pasamos con cuidado
apartando con los pies las primeras hojas
que han ido cayendo,
el descuidado lápiz de los árboles
que traza figuras al azar.

¿No notas el aire?
Es pesado, parecido a aquellos días
en que estudiábamos la Historia
en húmedas bibliotecas,
arrastrando las manos
bajo una luz que no devolvía nada.

AUSENCIA

Una mujer ha pasado muy deprisa
por tu vida,
como un día de tormenta, más o menos.
¿Recuerdas su vestido,
sus manos delicadas?

Lo que dijo no era demasiado importante,
palabras que se quedan enredadas
en la luz de la lámpara,
duran hasta que te levantas
y decides apagarla.

Algunas preguntas permanecen desplegadas
en esa nueva oscuridad:
¿Cuándo volverá alguien y a dónde?
¿Por cuánto tiempo añorarás
esa forma vacía junto a ti?