viernes, 21 de noviembre de 2014

PRENSA MATINAL

La gente se asombra con los titulares
de los periódicos. Yo busco paciente
en las fotografías algún atisbo
de belleza. El blanco y negro nubla

mis buenas intenciones, los anuncios
por palabras ofrecen su poesía
a buen precio y sin rimas engañosas.
Mis ojos se arrastran por un artículo

sobre una isla desierta, igual
que vagabundos que no saben a dónde
se dirigen. Solo caminan, agotan
el día y vuelven a empezar.

TRABAJO DE OFICINA

Barajo posibilidades. Descarto
la noche con sus letreros brillantes.
Prefiero una mañana sin sabor a mar.
La nostalgia sale cara en los estancos
y se ensucia con facilidad si es de plata.

Me fijo en una plaza que ofrece temprano
sus novedades. Trato con respeto
a quienes bajan de los autobuses,
miro con indiferencia a los que suben.
No me interesa ningún nuevo destino.

Clasifico los edificios por estaturas.
Relleno las calles con recortables que no
me recuerdan a nadie. Y finjo sorpresa
si me cruzo con algún vecino
en el zoo de las casualidades.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LOS VIAJES: PEQUEÑAS HABITACIONES

Nos perdimos en ciudades
que no querían saber nada de nosotros,
así son los viajes, corazones de lejía.

La luz era importante, para las fotografías
y los cafés en las terrazas a media tarde.

Después subíamos a habitaciones pequeñas,
donde el sol se despegaba
del papel pintado de las paredes.

No éramos siempre nosotros,
y sin embargo reconocíamos los espejos.

Y las camas terminaban deshechas,
antes de marcharnos, antes de que otros
enmarcasen su nostalgia en nuestro vacío.

EN LA CIUDAD EQUIVOCADA

He pasado bastantes horas en las iglesias
antes de poder decir que las campanas
son los dedales del tiempo.
No he aprendido mucho más: en sus baldosas
de mar abierto también naufragan
los barcos inocentes, los coches lentos, algún sol.

Al salir, el cielo de mercurio
de los polígonos industriales lo envolvía todo.
Difícil saber si era por la mañana
o por la noche. Había, de eso estoy seguro,
árboles aguardando un incendio,
su espera tomada como un acto de valentía.

Y entonces volvía a casa por un camino
nuevo, era un desconocido llamando
a mi puerta, un hombre con mi traje de domingo
me recibía, me invitaba a café,
y me hablaba de su infancia, de cuando yo
cogía a mi madre de la mano para cruzar la calle.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL SUEÑO CAMBIADO

¿Te has parado a pensar en el secreto que guarda
el agua de las cañerías, su océano ordenado?
Lo que quiero decir
es que las cosas hermosas estallan en pedazos
si se miran el tiempo suficiente.

Y estar solo aquí, observando
los movimientos lentísimos de la casa,
casi inapreciables, cuando está a punto de amanecer
y algo huele a tierra mojada.
Porque fuera ha estado lloviendo con fuerza.

Aunque desaparezcan miles de estrellas
habrá otras miles esperando para ocupar su lugar.
Y nadie notará nada en la noche de invierno.
Ni tampoco se preguntarán de dónde viene
el viento que se rompe en las ramas vacías de los árboles.

Cosas que pasan, dirán.
O estarán durmiendo sin principio ni final.

UNA NOCHE CON MARK STRAND

La cena ya se ha enfriado.
La luz de la lámpara ha de ser blanda
para que podamos introducirnos en ella.
¿Qué piensas cuando estás justo en una tormenta?
Incluso los desiertos buscan llegar a su final.
El color del verano se parece al color de una trompeta.
La trompeta está oxidada y nadie conoce la canción.
¿Estás seguro de que los botones coincidirán
con los ojales cuando llegue la mañana?
Sobre la mesa, a un lado de la cena fría,
un barco de papel nos está esperando.
Mira cómo se hunde el cuchillo en la luna de mantequilla.
Ese cuchillo, su pulso firme, digamos que es el horizonte.
Amaré a una mujer cuyo nombre suene como un árbol
lleno de viento, dijo alguien sobre el olor del vino.
¿Crees que la lluvia es un anillo vacío
alrededor de una ciudad?
Los dedos de la noche tienen la forma de las teclas de un piano.
En el lado menos iluminado del salón
los niños esperan un mínimo despiste para robar trozos de pan.

martes, 18 de noviembre de 2014

LA INFANCIA, LAS CASTAÑAS

La mirada se entretiene
con el olor de las castañas asadas,
calle abajo
hasta que ya no se ve la tarde.

La infancia es ese olor amable
o un espantapájaros
que ya no sirve para nada.

Después de la tarde hay un frutero.
En el frutero
rompen las olas del mar, violentas,
entre la luz de una farola
y la siguiente.

Y el otoño a un lado, cabizbajo,
sigue las líneas de una mano.

EL ATARDECER ES UN PERRO PERDIDO

Igual que el muelle
donde se desviste la niebla,
nosotros mirábamos los barcos
disolverse silenciosamente.

Las redes olvidadas
coloreaban nuestros ojos, ataban
nuestros pies al mundo lento,
a los recortes del mar.

Cuando la noche llegaba
en el cuervo vacío.
Cuando el verano era un trato
entre un niño y una bicicleta.

lunes, 17 de noviembre de 2014

MIRANDO UN RÍO SENTADO EN UN SILLÓN

El río avanza como una corbata sin principio
ni final, envuelto en hierba brillante:
ese es el trabajo que le han encomendado.

Se lleva el dedo índice a los labios,
como diciéndome que guarde silencio,
como pidiéndome que escuche algo solo para mí.

El río avanza, porque avanza,
aunque parece estar completamente quieto,
inquietos sus cientos de pies diminutos.

¿Y dónde estabas tú cuando coloqué el invierno
en las manos sucias de aquellos árboles?
Tal vez leías una novela francesa en tu cuarto,

tal vez contabas la luna hinchada en un cielo
amarrado al techo de un barco en alta mar.
O tal vez no hacías nada de eso.

domingo, 16 de noviembre de 2014

EN CASA OTRA VEZ

Aquí no hay mucho que decir.
Algún autobús cierra la tarde
como si esta fuera la cremallera de un vestido.
Después de recoger la colada
la sensación es que el mundo está desordenado.
Lo único exacto es la lluvia.
Estas ciudades del norte son
demasiado predecibles.

Y de repente es necesario encender una lámpara,
contar lo ocurrido como algo extraordinario,
pedir comida china
o sentarse a ver el mar
en un aburrido programa de televisión.