martes, 28 de julio de 2015

TANTA GENTE

Una conversación que sople
como un árbol aún lleno de viento,
que diga que el calor
es lo contrario de un barco
que se hunde solo en el mar.

Eso o que la gente llega de un lugar
pero el lugar nunca se ha ido.

Una conversación que se manche los dedos
de café, que ponga
los ojos en blanco de la memoria,
que se quite la camisa de los adolescentes
para ser lo mismo
que un río moviendo sus cristales rotos.

Eso es exactamente
lo que ando buscando
hoy que no hay nadie entre toda esa gente.

lunes, 27 de julio de 2015

LA LLUVIA ES UNA COSA QUE SIN DUDA SUCEDE EN EL PASADO

J.L. Borges

El olor de la fruta (insoportable
apreciación del paso del tiempo)
se acomoda como la pintura fresca
en la mirada de la pared.

Alguien proclama un violín
o zapatos abiertos de par en par
mientras la tarde solo es un vaso
vaciándose sobre un edificio lento.

El televisor calla, magullada hora
que imita un cielo vinilo.
El orballo vuelve a su lugar:
la rama del árbol se deja caer.

domingo, 26 de julio de 2015

MIENTRAS TANTO

Mira el mundo que salta
desde los balcones,
el silencio del cielo tan blanco
al mediodía.

La luz duele en los ojos,
siguen siendo apenas dos alfileres.

Y el río amplio
por el que baja la gente
cuando sabe a dónde se dirige.

Y tú viendo una tormenta
en el motor del autobús,
una tormenta que acabará pasando
por encima del último verano.

jueves, 23 de julio de 2015

AMOR EN VANO

Espera un momento, que la tarde
se ahueque en los vasos vacíos
después de la comida,
que la luz se acomode
en el vestido de lino del verano.

Espera un momento, como la fuente
que no se cansa de ahogarse
una y otra vez en mitad de la plaza.

Espera un momento, como las escaleras
que suben sin llegar a nada,
como el cielo que finge
en las fotografías de carnet.

Espera un momento. Que nadie te diga
que un recuerdo es una isla desierta.
O que al amor se llega
después de cruzar una ciudad ardiendo.

sábado, 2 de mayo de 2015

LEZAMA LEMA ESTABA ALLÍ, MIRÁNDONOS

Tarde sin cielo: regresan las olas
en la llamada telefónica. Astuto es
el paso del viajero que renuncia
a todas las ciudades. Lento el vuelo
del ave que ya no es espejo.

Rompe el mar las ventanas de quien
escucha: se pierden las playas
como puntos de sutura. O campanas:
melodía humillada de los árboles:
edificios empujados unos contra otros.

Pisamos el ajedrez con zapato ágil,
encorsetamos el agua en los ríos.
Nos tranquiliza reconocer el final:
esquina que dobla un jersey o tierra
que enumera pies: volver un camino

es empezar un bosque por el revés.

martes, 28 de abril de 2015

LOS BALCONES SON ACUARIOS BRILLANDO EN LA NOCHE

Un elefante muy quieto es la ciudad.
He estado buscando el sol durante horas
en las panaderías. Ahora está lloviendo.
Retiro el envoltorio de paraguas
y veo encorvados hombres solos.

El cansancio es un jarrón sobre la mesa.
Algunos pétalos han caído inevitables.
No es la forma de mirar un río nuevo.
Queremos volver verano, gesto gorrión
moviendo sombras. Los balcones

son acuarios brillando en la noche.
Desabrocho la chaqueta hasta el horizonte.
El vacío de las alfombras un océano.
Los pies en el pasillo hierba sin rumbo.
Callar es estar cerca de la nieve.

sábado, 18 de abril de 2015

EL RETORNO DEL ÁNGEL GRAVE

Canta su canción antes de que el mundo estalle, una canción que habla del cielo y del infierno, donde se mezclan ortigas y perlas, donde se mezclan estrellas y persianas, relojes y botellas de vino.

Canta porque está solo como una vela encendida en mitad de la noche, canta porque los días son manzanas que se manchan en las manos de los carpinteros.

Una canción que habla de guitarras que ordenan el viento de los pasillos de hotel, de la luna condenada a colgar del llavero del carcelero, de un piano tocado por un mimo en una playa desierta.

Canta su canción antes de que el mundo estalle, una canción que no sabe volver, donde la noche es un rosario sin principio ni final, donde un alfiler sangra por no ser una camisa o un río.

viernes, 17 de abril de 2015

WALTER BENJAMIN PIENSA PARÍS DE OTRO MODO

Se encienden ventanas, salpican los coches una noche apaisada, la ciudad no tiene secretos. La alameda se ha ido oscureciendo como una fotografía en blanco y negro, no recuerda a nadie que haya pasado por allí hace cinco minutos.
 
Hay que trazar un camino, algo breve hasta un lugar más caliente, reconocible por sus muebles, precisar, hogar donde poder ser solo uno mismo, estrellas frágiles en el televisor silenciado y una cena sencilla como campo abierto.
 
Es cierto, no tenemos el incienso de las playas. Pero tenemos la isla de los parques, neones y quirófanos, taxis con ángeles en los asientos traseros, ascensores que se clavan en el cielo y tenores que cantan en los soportales.

domingo, 12 de abril de 2015

LA NOCHE VIENE CAYENDO DESDE EL CIELO

Es el luto del autobús que marcha en la noche. En el patio de luces las estrellas se cuelgan del silencio de la ropa tendida. Brilla el corazón del tigre de las farmacias.
 
Tanteo la piel de las hojas amarillentas, reúno la arena de los mapas y construyo un desierto.
 
Es la carretera que lanza sus coches contra el mundo. En una plaza el estruendo de unos zapatos mancha el aire. Se encoge el mercurio, hace frío en las postales.
 
Sumo el viento en las ramas solas de los árboles, piso el vino de las aceras que nunca se detiene.
 
Es la playa ese esqueleto tan parecido a la infancia. Y el cangrejo que recorta el tiempo en los balcones. Y el pájaro que esconde su vuelo en la sombra mutilada del pájaro.

jueves, 9 de abril de 2015

LUNA LLENA Y LOS BRAZOS VACÍOS

Te sientas en un banco de algún parque. La ciudad no tiene un nombre por el que llamarla, así que se aleja de allí como un perro sin dueño. Es por la tarde pero eso no aclara nada, más bien todo lo contrario.

Últimos minutos antes de decir que ya es de noche. Algunas farolas se conmueven, los árboles caen como fichas de dominó oscureciendo el aire.

Piensas en las venas ruidosas por las que se arrastran los vagones del metro, como sangre transportando nutrientes por todo el cuerpo.

Piensas en lo que la gente susurra a los teléfonos en las estaciones de tren, frases como "pronto estaré de vuelta" o "espérame despierta".

Una campana se desborda puntual, dice lo que tiene que decir y se marcha sin hacer ningún aspaviento. Hay una ventana abierta un poco más allá, se escapa el olor de los eucaliptos y una bombilla tiembla contra el vaso de leche derramado por el cielo.

Piensas en una bicicleta que dura tanto como el verano.

Piensas en un autobús que mueve el dragón de papel y luces centelleantes del viento.

La noche se dobla sobre sí misma, la luna está llena y los brazos vacíos.