LA RESIGNACIÓN DEL VIEJO

Escribiremos una palabra
para designar esto que estamos viendo.

Cuando pase el tiempo
esa palabra nos resultará ilegible.

DE HORMIGÓN ARMADO

Una casa en la que alojar
la memoria entera.

Por ahora solo a la vista
alguna viga.

PATOS

La oscuridad llega primero
a los coches aparcados,
después se encienden las farolas
como cerillas sostenidas
por cientos de manos incansables.

Eso es más o menos lo que podrías ver
si salieras ahora.

Pero has preferido sentarte en una silla
en mitad de la salita,
la radio sonando,
los patos del cuadro girando
en el lago en calma,
encerrados por ese marco horrible,
como algo que no puede dejar de volver.

RELOJERÍA

Buscábamos en el escaparate algo,
una pista al menos,
que nos indicara dónde nos encontrábamos,
hacia dónde debíamos dirigirnos
a continuación.

Ningún reloj señalaba la misma hora
y detrás de nosotros la avenida se extendía
con todos los recuerdos a la vista,
esperando que alguno los recogiera
antes de volver a empezar,
confiado de no repetir lo mismo
una y otra vez, una y otra vez.

INSECTOS EN FRASCOS

El tráfico se amontona,
los coches forman una fila interminable,
como cebollas en la cocina,
aguardando su turno.

Un padre y su hijo
se detienen ante un escaparate,
observan los insectos encerrados
en frascos de cristal,
en sus rostros una mezcla
de escepticismo y asombro.

Detrás de ellos,
los coches siguen exactamente
donde los habían dejado.