viernes, 19 de diciembre de 2014

EL VIENTO SOPLA DESDE UN LUGAR QUE NO CONOCEMOS

La incertidumbre de tus pies pisando
unas manos embarradas: así es
esta mañana. El invierno que siempre es
final y sin embargo es principio,
renuncia el pájaro a su vuelo rutinario
que contiene su caída.

Las bolas del árbol de navidad
aprenden sus colores y luego los repiten,
monotonía aceptada de quien mira todo
como si fuera la primera vez.
Imagina un bosque a partir de ese momento:
acordeón que es viento y es pasado.

Así es esta mañana: lápiz descubriendo
un alfabeto en el botón gris de los charcos.
Lluvia que queda un poco más,
emancipada de su acostarse repetido.
Y tú un cuerpo lleno de números.
Y yo una lupa que agranda cada gesto.

jueves, 18 de diciembre de 2014

UN DÍA A OSCURAS IDA Y VUELTA

El día está oscuro, solo un poco,
así que escribo una lámpara abierta
como un árbol. Me pregunto
qué nos lleva a los portales cuando llueve:
si será únicamente la lluvia o la sensación
de ser un extranjero de repente.

No puede verse la luna, aspirina ahorcada,
dónde se meten todos los pintores
cuando esto ocurre. Y cómo pasa el tiempo,
por qué pesa un hombre
sobre su sombra, hasta dónde se extiende
la lengüeta azul de la melancolía.

El día está oscuro y nadie mira.
Las ventanas van haciendo lentamente
la noche, llenándose de luces abominables,
tristes atardeceres domésticos
que duran todo lo que sea necesario
y el desencanto de un piano en miniatura.

martes, 16 de diciembre de 2014

NADIE SABE CÓMO PASA EL TIEMPO

El andén por el que corría
-siglo pasado, pelo casi rubio,
manos torpes, claridad de cielo azafrán-,
el andén por el que corría
se diría que sigue siendo el mismo,
la memoria no ha trabajado demasiado.

Un tren huye despavorido, hacia el norte
o hacia el sur, da lo mismo,
me hace pensar en el verano interminable,
aunque sé que nada es interminable,
un puente sobre un río, poco más que eso.

Anuncian por megafonía algún destino,
el mar, una tarde antigua,
nostalgia alfombrada al volver a casa,
tu cuerpo se desnuda, la ropa a un lado,
desocupada, luz de una lámpara,
y las manos aún torpes,
las manos siempre torpes.

lunes, 15 de diciembre de 2014

APOYO LA MANO Y EL AIRE SE VACÍA

Te entretienes buscando palabras
en tu diccionario etimológico,
dejas que te sorprenda la lluvia
ahora que estás lejos de todo eso.

Imposible explicarte la luz perdida
del cartel publicitario
apoyada contra las hojas de los árboles,
quizás algo extranjero, más o menos.

Todo oscurecido y los escaparates
aún despiertos, paseo solo
y tú qué haces, evitamos los cuerpos,
cada uno a su manera.

Ahora que estás lejos llueve
y aquí no, es hermoso el origen
de explayar, la marea
cubriéndolo todo rápidamente,

quizás algo extranjero, más o menos.



(Para Claudia C)

sábado, 13 de diciembre de 2014

LIBRO DE RECLAMACIONES

No tengo nada que añadir:
la mañana está oscura como si el invierno entero
hubiese caído sobre un cesto de naranjas.
El cielo es inútil como unos guantes
en el calor del desierto.
Todas las salidas tienen un cartel en lo alto
dando explicaciones y la noche
se posiciona en contra de las copas de los árboles.

Así es que una conversación solo conseguiría engañar
a unos pocos, el verano cruza la avenida
envuelto en harapos, en los ascensores
la gente se siente observada y los autobuses
vuelven una y otra vez como un carrusel incansable.
Tenemos que pensar en ello, fue lo último
que dijiste, pero pensar en qué,
si al tiempo le pesa el reloj como a un hombre solo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

UNA NOCHE FRÍA

La noche se ha tragado todos los colores,
excepto el amarillo aburrido
de las farolas. Pienso en el amanecer,
la puerta cerrada, algo que sin duda
recordaré durante mucho tiempo,
el mar escrupuloso como una ventana abierta
desde la que mirar el mar,
el sol alcanzando una altura razonable,
imposible explicarlo mediante las matemáticas.

Estoy sentado en una silla incómoda,
sorprendido pensando en toda esa belleza
reunida alrededor de unos minutos,
engañándome, diciéndome que nunca antes
habíamos visto nada igual, nada
tan hermoso, exacto como una tirada de dados,
incontable como un bosque sin público,
o las sobras que quedan en el plato
igual que huellas persiguiéndonos lentas.

Suena un teléfono, parte la habitación
como una naranja, una mitad refleja el cielo,
en la otra mitad un hombre solo susurra,
la casa sigue vacía, yo sigo sentado en esa silla,
el amanecer perdido sobre la mesa, junto al florero.

lunes, 8 de diciembre de 2014

CUANDO TE DESPIERTAS Y TE SIENTES VIEJO

Hay una prisa conocida en los taxis,
hay colegios donde el sol pone a la vista
el polvo de los diccionarios.

Pero ya no nos asusta el león escondido
en las excavadoras.

Hay gente durmiendo en la intemperie
de los centros comerciales,
hay detergentes que mueven
el viento sucio de algunos bosques grises.

Pero ya no nos impone el mar abierto
de los calendarios.

Los días se hicieron transitables
en los paraguas que abre la memoria.
La sombra de los edificios tiene el tamaño
de la sombra de un hombre solo.

Y ya no nos conmueven los amaneceres
de las tiendas de ultramarinos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

ROMÁNTICOS

Siempre lo echábamos todo a perder, éramos
unos románticos. Las luces del árbol
de navidad me infundían confianza.
Entonces podía esperar algún tren o buscar

palabras amarillas en el fondo del teléfono.
Todas las noches ardía una cerilla,
era una estrategia para conservar la calma.
Decías que mi voz te tranquilizaba.

Decías mientras se iba deshaciendo el reloj.
La muerte construía un castillo de naipes,
nosotros solo teníamos que soplar.

jueves, 4 de diciembre de 2014

PIE DE FOTO: ALAMEDA, DICIEMBRE 2014

Es como si estuviéramos mirando
los mismos árboles en la alameda, exactos
después de tanto tiempo.
Deberíamos anotar algo, una palabra,
en sus zapatos, y volver
para comprobar que sigue estando ahí
después de cinco, diez, quince años.

Ahora llueve, es algo inoportuno,
y tú me dices que lo que más te gusta
de este mundo es el mar,
y si cerramos la puerta del café
ya no podremos verlo. Conversamos,
hacemos rutina algunos movimientos
como quitarnos el abrigo
o hacer girar la cucharilla.

Así pasan las cosas. Quién no ha querido
pararse a ver su vida desde fuera.
El tiempo parece mucho más lento
y más seguro
en los calendarios de bolsillo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

ME GUSTA EL INVIERNO

Asumamos que es de día
porque ya se puede ver el sol sobre las cosas.
Después, volteemos un sombrero hondo
y dejemos que caigan los pájaros
o las hojas, porque así lo requiere
la estación del año en que nos encontramos.

Quiero escribir algunas líneas
que digan que estamos tomando café juntos
y detrás de nosotros el mar se enreda
en los pies de una playa vacía.

Sin embargo es invierno
y estamos rodeados por cientos de edificios
y tú estás en otra parte, quizá
charlando con alguien
sobre lo mucho que echas de menos el mar.

Así que digo que me gusta el invierno,
aunque eso signifique
que pueda estar lloviendo durante días
y tú y yo no nos veamos más allá
de una llamada telefónica
en la que tú estás demasiado ocupada
y yo ato los cordones de los zapatos
de una calle a primera hora de la mañana.


(Para Marta A)