FALSO

La luz estalla por todas partes
como en una sala de cine.
Es entonces que algún rostro regresa,
trayendo consigo
más memoria a este lugar.

El pasado siempre es mejor, piensas.
Un medallón dorado
brillando porque es de latón,
no en el cuello de alguien que pasea,
sino en la orilla del mar,
donde todavía llega el sol.

UNA MISMA HISTORIA SE PUEDE CONTAR DE MUCHAS FORMAS

En la puerta del supermercado
una mendiga muy mayor está sentada
pidiendo limosna,
un cartel escrito a mano dice
que tiene que alimentar a doce hijos.

Pero si le das la vuelta
puedes leer un hermoso pasaje
que relata cómo Odiseo entró en Troya
en el interior de un enorme caballo,
la mañana azul, un sol agradable,
aunque esto solo son suposiciones, claro.


(Para Iria G)

UN TRAJE DE LUCES

Mi madre plancha la ropa en la cocina.
La brisa nocturna mueve sus cosas,
como un traje de luces
colgado de una percha
en el dormitorio.

Y aunque no hay luna,
ella continúa planchando
hasta que sus ojos son uvas
pisadas por el amanecer.

LA PRIMERA NOCHE DESPUÉS DEL FIN DEL MUNDO

Tú llevabas un vestido rojo entallado
y yo un traje completamente blanco.

El tiempo era visible en nuestros zapatos sucios.

Habíamos olvidado cómo se hacía el amor
y para mantenernos en calor
hablábamos del desierto.

Algunas cosas habían desaparecido:
la lluvia, los coches, las luces artificiales,
los árboles afilados.

Lo normal en estos casos, dijiste.

UN RÍO MÁS QUE CRUZAR

Nadie se baña dos veces en el mismo río,
algo así nos decía siempre Heráclito.
Viejo profesor loco,
nunca prestábamos atención
a lo que tratabas de enseñarnos.

En lugar de eso
fantaseábamos con ser héroes
de antiguas guerras,
grabábamos nuestros nombres en las mesas
con las puntas de los compases.

Años después,
alguien los pronunciaría sin esperar respuesta,
una mañana de otoño,
el sol filtrándose entre los pinos,
tocando el río intacto.