viernes 20 de noviembre de 2009
127
caminas por el cuarto, nada te resulta familiar, llevas toda la vida viendo lo mismo y ahora las cosas te parecen tan diferentes, lo apostarías todo otra vez, tampoco puedes perder demasiado, pero cuántas veces estás dispuesto a perder, las mismas personas son tan distintas que ni siquiera aciertas a decir ningún nombre, las caras, los párpados, las bocas, pero es difícil incluso así construir una máscara, igual que las mismas calles hacen cambiar la misma ciudad, las farolas iluminan un rostro y nunca sabes de quién se trata, sólo que alguna vez lo habías visto antes y que podrías quedarte allí, pero algo te empuja en otra dirección, todos dicen que has de seguir, todos señalan el camino, las carreteras nunca se terminan y cada vez están más gastadas las suelas de tus zapatos.
ALGÚN LUGAR, NINGÚN LUGAR U OTRO LUGAR
dos días de sol y otra vez llueve por todas partes
tres obreros labran la calle
un semáforo corta la respiración
la multitud se amontona ante el rojo
caminas con los pies mojados
alguien arrastra una maleta
yo pierdo la fe de nuevo
y ya no sé
si alguna vez supe que iba a llegar a algún lugar
tres obreros labran la calle
un semáforo corta la respiración
la multitud se amontona ante el rojo
caminas con los pies mojados
alguien arrastra una maleta
yo pierdo la fe de nuevo
y ya no sé
si alguna vez supe que iba a llegar a algún lugar
UNA LÍNEA BLANCA NO SIEMPRE ES UNA CARRETERA
esculpo bailarinas con el metal de las farolas,
persigo mi respiración en el frío alquitranado de la noche,
tiro pasos en aceras que me auscultan
y desgastan mis rodillas y reforman mi mirada.
un coche extirpa el silencio,
desembala las calles ensimismadas de ropas caras,
calles que no ocupan ni dos campanas.
voy de mis labios mordidos a los ángeles de piedra
que se aferran a todas las cornisas,
que aún mantienen la esperanza - ese es su trabajo.
el cielo está abierto en canal pero nadie ve estrella alguna.
en algún momento todas las ciudades se terminan.
entonces será el momento de recogerlo todo y dar la vuelta.
persigo mi respiración en el frío alquitranado de la noche,
tiro pasos en aceras que me auscultan
y desgastan mis rodillas y reforman mi mirada.
un coche extirpa el silencio,
desembala las calles ensimismadas de ropas caras,
calles que no ocupan ni dos campanas.
voy de mis labios mordidos a los ángeles de piedra
que se aferran a todas las cornisas,
que aún mantienen la esperanza - ese es su trabajo.
el cielo está abierto en canal pero nadie ve estrella alguna.
en algún momento todas las ciudades se terminan.
entonces será el momento de recogerlo todo y dar la vuelta.
domingo 15 de noviembre de 2009
6 PM CALLE DEL ENSANCHE Y TRÁFICO
a las seis de la tarde ya es de noche.
extraño el mar. extraño el mar y el mar
me es extraño. la ventana ha oscurecido
pero han ido apareciendo las farolas.
recuerdo cuando caminaba
con las manos en los bolsillos y el viento
en la cara. recuerdo que no sabía
hacia dónde caminaba. bordeaba el mar
y el mar me bordeaba a mí.
todo estaba a la debida distancia.
tampoco preguntaba hacia dónde caminaba.
ahora a las seis de la tarde ya es de noche
y la radio informa de que seguirá lloviendo
un día más. tampoco pregunto
hacia dónde camino.
extraño el mar. extraño el mar y el mar
me es extraño. la ventana ha oscurecido
pero han ido apareciendo las farolas.
recuerdo cuando caminaba
con las manos en los bolsillos y el viento
en la cara. recuerdo que no sabía
hacia dónde caminaba. bordeaba el mar
y el mar me bordeaba a mí.
todo estaba a la debida distancia.
tampoco preguntaba hacia dónde caminaba.
ahora a las seis de la tarde ya es de noche
y la radio informa de que seguirá lloviendo
un día más. tampoco pregunto
hacia dónde camino.
126
las luces afiladas
caen sobre los cuerpos de plomo y el maquillaje perfecto
yo los observo desde la esquina del boxeador
las señoritas mantienen el equilibrio
o se dejan acompañar al servicio de caballeros
entre mis tobillos
se deslizan conversaciones, camaleones y uñas largas
las camareras pone el rímel, la sonrisa y algo más
yo las observo desde la esquina del boxeador
y las chicas de color dicen du du du du du du
caen sobre los cuerpos de plomo y el maquillaje perfecto
yo los observo desde la esquina del boxeador
las señoritas mantienen el equilibrio
o se dejan acompañar al servicio de caballeros
entre mis tobillos
se deslizan conversaciones, camaleones y uñas largas
las camareras pone el rímel, la sonrisa y algo más
yo las observo desde la esquina del boxeador
y las chicas de color dicen du du du du du du
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