domingo, 21 de septiembre de 2014

MÁS ALLÁ DEL PEZ, AYER

Qué hay más allá del pez:
un río. Qué sencillo deshacerse
del pasado. Miro por la ventana:
tejados esperando. Los tejados
también son ríos, se cubren
de agua y envoltorios de luz.

Qué sencillo deshacerse del pasado,
tocar el mar: cielo prematuro.
Un horizonte de bombillas,
un barco retórico, alfabético -
¿también por los tejados?

¿Y qué hace el pez cuando llega
al mar? Olvidarse 
de sí mismo, ser todavía ayer.

LAS COSAS COMO SON

Que las palabras no nos descubran
nada, que no digan
las cosas como son. Este sol
que ahora es
una moneda de cinco céntimos,
las ventanas que en la noche llena
son estrellas acrobáticas.

Dejemos el idioma
abandonado en la cuerda de tender,
que el agua corra agua abajo
y siga siendo agua.

viernes, 19 de septiembre de 2014

UN DESTINO ES TAN SOLO RECUERDO PREMATURO

(Antonio Lucas)

No, Antonio. Un destino es un viaje
truncado, un camino dejado a medias.
También te podría decir que un lápiz
es una palabra haciéndose a sí misma,
grafito de un idioma que no llama
a las cosas por su nombre.

El sol ha de ser barato de nuevo,
pero cuándo. Los cuerpos no se explican
por las manos, como siempre he creído.

La noche y la mañana se parecen
demasiado, saltan de un reloj a otro,
acuden a los bolsillos de las lámparas
vacías. Y no acabaremos bailando,
como dices, sino viendo una arruga
en una playa cansada de mirarse.

NIDO DE AVISPAS

Eres un nido de avispas, dices,
no sé qué hago aquí. El cielo
cuesta abajo. No. hace tiempo
que el cielo no asoma. Las calles
son lugares solitarios, ríos
que mueven los relojes al revés.

Eres un nido de avispas, dices.
Soy un cuerpo inerte, pienso.
Una lata al final de una cuerda
ya no es un teléfono. No sé
qué hago aquí. ¿Todavía
te estoy esperando?

jueves, 18 de septiembre de 2014

AGOSTO, GENTE QUE SE ALEJA

En agosto las cosas se mueren:
las plantas, el mar, los aviones. Todo.
En agosto no hay nadie y nadie
quiere vernos así, como gente que se aleja.

Agosto termina en un frutero, un bodegón
que se mantiene callado
a pesar del interrogatorio de la luz:
el sol insolente, una bombilla que no duda.

Y ese calor que se pega a los zapatos,
ese calor que es una orilla intransitable.
En agosto no hay nadie y nunca pregunta
si queremos café o a dónde vamos.

GIRA

Tus miedos, tus poemas. La soledad
de la mano que espera
la mano. El aire cargado de una pintura
expresionista. Y una mirada
vaciando una ventana.

La canción antes que la guitarra.
El olor a neumáticos si una carretera.
El río apagado de la lámpara dormida.

Todos los días en todas las palabras,
el eco verde de la hierba
después de ser pisada.

Qué máquina tan precisa es el mundo:
sigue girando indiferente;
siempre hay algo esperándonos delante.

COPIOSAMENTE, A NADIE

Dicen que aún es verano esto
pero llueve copiosamente. La mirada
se divierte con el humo
de una infusión de manzanilla.
Pienso en alguien corriendo por una playa,
consumiendo su tiempo y mi tiempo.

El reloj da una puntada, costurera
del aburrimiento. Qué fue
de la memoria y los poemas del armario.
Una caja de zapatos guarda fotografías:
nadie se parece a nadie
que haya conocido.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

UNA CANCIÓN NO ES UNA CARRETERA DE DOBLE SENTIDO

Cuando parece que ya te vas a cansar,
cuando la alergia de las ventanas
se suaviza: amanece. Y tú
te quedas dormida como una canción,
como la luz cayendo sobre el plato
vacío, sin hacer el menor ruido.

Yo hago girar el café, lo miro todo,
remango el cielo. Y si pienso
que la tranquilidad es esa alfombra,
una lámpara tartamuda me enseña
el borde de las cosas, acechante.

lunes, 15 de septiembre de 2014

EN UNA NOCHE COMO ESTA

Nadie enciende dos veces la misma lámpara.
Ninguna noche se parece a esta noche.
Una ventana se ilumina para que alguien la mire.

Tiene miedo el lobo que cruza un espejo.

Encierra la botella un cielo reciclado.

Nadie se descalza dos veces los mismos zapatos.
Ningún desierto es la suma de las mismas huellas.
Un bosque solo es un bosque porque arde.

Busca sombra el hombre en un reloj de sol.

Quiere ser el mar un vaso en el que erosionarse.

Ninguna noche, asúmelo, se parece a esta noche.

ALEJANDRA

No queda nadie en la habitación
llena de gente. Háblame de Alejandra,
del cuaderno que siempre llevas contigo.
Estoy solo, deshabitado.
Digo que miro el mar, busco el horizonte
bajo un cojín desteñido.
Apago el televisor, finjo un cielo estrellado.
Pregúntame por el camino que recorrí
para guardar este crepúsculo en el bolsillo,
este viejo llavero. Tus uñas mordidas,
la lentitud de las manos cuando buscan,
un vals no es aburrido. Háblame
de los puentes que unen las islas
con sus noches, háblame de Alejandra.
El miedo es un tren tocando un piano:
también se queda atrás,
aunque la música siga sonando.