jueves, 23 de octubre de 2014

SI NO PUEDES VERLO ES QUE NO ESTÁ AHÍ

Pasan horas, lo que del iceberg
no importa, lo que queda bajo el agua.
Pasan horas, opacas, quietas, infinitas,
como una estación de servicio.
Estos días con apariencia de escopeta.

Estos días también pasan. Apaisados,
cansados sobre las chaquetas frescas
del otoño, oficinas de recuerdos
más largos, más caros también. Estos días
que se han quedado ya sin máscaras.

Tesoros que nadie entiende
en el estómago de los barcos, estos días
también pasan. Aunque no lo parezca,
el tiempo, reptil pesado, se arrastra
por los hombros de las hogueras, sin gastarlas.

miércoles, 22 de octubre de 2014

VAMOS, ENTRA EN CASA

El murmullo del televisor será
nuestro monóxido de carbono.
Dormiremos al fin
como una mano sobre una trompeta.

Querrás saber si la luna
se estrella en los teléfonos.
Querrás opinar acerca de las alfombras
que entierran cuerpos aprendidos.

No hará falta la memoria
ni el océano.
La lluvia ocultará su cara
en el pañuelo de los calendarios.

No volveremos a esta edad,
a esta casa llena de remiendos
e imperativos. Dormiremos al fin
como un bosque de un solo árbol.

EL ESPECIAL DE MEDIANOCHE

No hemos leído los periódicos ni consultado el parte meteorológico desde hace meses. Ahora el cielo hace cosas raras, como un ratoncillo sumergido en una botella de vino.

Antes me golpeabas, antes me decías que no volviera nunca más. El amor. El exceso de comunicación. Los centros comerciales llenos de gente perfumada.

No hemos vuelto a saber nada del sol. Que sale por el este y se pone por el oeste. Poco más. La niebla se comió el resto de la ciudad.

¿Qué esperas de un lugar del que ya te has ido? Que la retina conserve algunos errores. Un collage de calles y plazas y parques donde lloran los hombres. Un viento negro llevándose nuestros cuerpos como una barca sin remos.

En el mueble de la cocina quedan servilletas y lencería fina. El tacto aún retiene la piel después de haber apagado las luces.

martes, 21 de octubre de 2014

COSAS QUE SOLÍA HACER

Hay una mujer que siempre cruza
mis poemas con su vestido rojo,
desconozco su nombre y si es
siempre la misma.

Hoy tú llevas puesto un vestido negro,
te sienta bien, aunque no eres
muy alta estás realmente hermosa.
Pero esto ocurre muy lejos,
en una fotografía.

Aparto estos pensamientos
y me vuelco sobre el sofá: por la noche
seré yo quien cruce mis poemas
parándome en la luz de las farolas,

observando mis manos encanecidas
como barcos hundidos
o mapas de continentes sin nombre.


(Para Cris A)

ALGUIEN PASEANDO POR UNA ISLA DESIERTA

Compruebo la billetera una vez más,
me aseguro de que cada pieza
está en su lugar y no en otro,
mientras del techo de las casas cae algo
que dicen lluvia, aunque yo no lo creo,
la gente se asocia en los portales.

Son maniquís sin ropa, fíjate, esto
es una isla desierta. Los medios de transporte
comunican arterias y órganos,
las cuerdas vocales se tensan y destensan
emitiendo canciones que los pájaros
no entienden ni lo intentan.

Compruebo los bolsillos de mi chaqueta,
el mundo está fuera y eso es algo
que nadie se atreve a rebatir.
Pero las ventanas de las casas son tercas:
sus manos se abren
y hacia dentro muestran una playa.

lunes, 20 de octubre de 2014

ALGUNAS COSAS SIGUEN SUCEDIENDO, PERO MÁS DESPACIO

En la almohada hay un desierto
que se apoya en tu nuca ruidosa.
La ciudad se aleja de los ventiladores,
verano de mantequilla
donde la noche caía como moneda tranquila.

Pronto el olor de las castañas
y el musgo empapado de campanas sin orden.
El calendario es una fiera hambrienta,
tus manos se juntan igual que una iglesia.

En la almohada hay un desierto,
puedes verlo si desatas los ojos.
Alguien vuela una cometa, tal vez la última,
la migración de las aves
deja el cielo como un plato lleno de migas.

Puedes verlo si desatas los ojos,
el viento se lleva tejados y grafitis.

NO TE ENTRETENGAS, CHICO, EL TIEMPO PASA DEMASIADO RÁPIDO

Ser joven es encontrarse
un martillo colgado de la medianoche,
es coger ese martillo y romper
todas las ventanas y todos los espejos
y mirarlo todo
como si fuera la primera vez.

Lo peor viene a continuación.
Las noches se multiplican
como idénticos vasos de agua sin sed,
entre los árboles se extiende
una red de seguridad que evita
la caída de la luna
y todo el cielo es un pájaro fracasado.

Y a eso lo llamamos ruina o experiencia.

TODO LO QUE CAE POR SU PROPIO PESO

Miro el sofá colocado
frente al televisor, lo miro
como si nunca hubiera visto
nada parecido. Y quizá nunca

lo haya hecho. Me siento y pongo
una película. Un actor dice:
Voy a morir pronto. Nada
en mí se estremece.

Tal vez yo también vaya
a morir pronto. El otoño
se queja demasiado
en el florero. La lámpara

se derrite como un helado
cayendo a través de su luz,
formando un océano
inservible a mis pies.

domingo, 19 de octubre de 2014

ESA NO ES FORMA DE DECIR ADIÓS

Los silencios nos convierten en portales.
Así pasa el mundo por nosotros.

Tú eres el río quieto de una fuente.
Yo el tajo en la madera de la luna.

Así nos ven desde las azoteas.
Horizonte que cae de un árbol roto.

Pasada la ciudad queda un secreto.
Algo que se vuelve extranjero.

Las dunas donde el sol muere a diario.
El periódico que esconde a los náufragos.

Tú eres la playa sola de los garajes.
Yo la uva aplastada en una lupa.

Así nos ven desde el fondo de la lluvia.
Así, como un mapa arrugado.

viernes, 17 de octubre de 2014

AL BERTO MIRA LAS ESTRELLAS UNA NOCHE CLARA

La costa es parte memoria,
parte océano perpetuo.
El domador de estrellas
hablará toda la noche
mientras tú y yo
bebemos las bombillas,
saltamos las baldosas rotas.

En el silencio habrá una duna
y en la duna una cama,
pero nadie, esta noche,
deshará sus sábanas negras.

Porque tú y yo seremos oro.

Porque tú y yo no volveremos
nunca más
a ver leones
en la espuma de la playa.