lunes, 19 de enero de 2015

JERRY LEE LEWIS

Tocaba el piano como si le estuviera dando una paliza,
tocaba como si llevara dentro al diablo.
Grandes bolas de fuego. El asesino, le llamaban.

Aquella mañana puse un disco mientras tomaba café
y el sol trabajaba sobre las casas bajas,
pensé en ti, pensé en que pronto iba a morir,
pensé en todos los lugares que me habría gustado visitar.

El mar, un poco más lejos, hablaba despacio,
algunos barcos, pájaros apoyados en los árboles
como cantos rodados, toda la oscuridad de los callejones
hecha pedazos de repente, la noche un gato escabulléndose.

Después de todo, uno siempre acaba quedándose solo.
El asesino, le llamaban. Y una bolsa de plástico
jugaba a envolver el viento a lo largo de la avenida.

domingo, 18 de enero de 2015

ROCK THE CASBAH

Quería morir como Jim Morrison,
a los veintisiete años y en extrañas circunstancias,
y que la gente peregrinase a mi tumba
desde cualquier parte del mundo.

Quería escribir versos enigmáticos como Rimbaud,
irme a África y abandonar para siempre
la poesía, pero no pudo ser.

Quería recorrer París como Walter Benjamin,
quería emborracharme como Malcolm Lowry,
quería cruzar América como Jack Kerouac.

Pero no pudo ser.

Quería cantar como Bob Dylan,
con esa voz de mercurio colgada de una azotea,
con esa voz llena de gravilla
clavada en el corazón azul de los pájaros.

Quería invitar a cenar a Sylvia Plath,
quería conducir un cadillac como Joe Strummer,
quería fingir mi secuestro como Houellebecq.

Pero no, no pudo ser.

jueves, 15 de enero de 2015

CAMINAR BAJO LA LLUVIA

La memoria se ha arrojado desde el balcón.
Por donde empieza la noche es más fácil darle forma
al mundo, o encontrarse con paisajes
que la infancia no ha arrasado.
Trazar las paralelas del silencio de un árbol ciego,
soplar las ascuas débiles de un fuego amigo.

Caminar bajo la lluvia es sencillo y es barato;
vencerse en el miedo del mar, algo con lo que entretenerse.

Las habitaciones de hotel ablandan la nostalgia,
su Ítaca vendida a precio de ganga,
esas ganas de alejarse del hogar.
Entonces andar es una cuestión de tozudez,
el tartamudeo de unas calles ordenadas al azar.

Coger aviones, buscar taxis, difuminar vagones de metro.
Las ciudades nos ofrecen sus recursos,
soledades que los sastres
reconocen en los recortes de nuestras camisas.

martes, 13 de enero de 2015

UN DISCO DE VAN MORRISON

Antes lo detestaba y ahora, ya ves,
aquí estamos, el sol se viene abajo,
el invierno todavía tiene mucho trabajo que hacer,
¿cuál era esa canción que tanto te gustaba?,
and the healing has begun,
y sin embargo aquí estamos,
dentro de la música, extraña fruta, el sol
se viene abajo, tatuaje lento sobre tu hombro,
la nostalgia de las barcas en el puerto,
nosotros en el lado brillante de la carretera,
con esa luz de aguardiente que deja enero
en todo lo que toca, y la voz alejándose
como los caminos de tierra que van hasta la infancia,
y el piano desteñido de las cosas como son,
antes lo detestaba y ahora, ya ves,
aquí estamos, año mil novecientos setenta y nueve,
el sol se viene abajo, el invierno
todavía tiene mucho trabajo que hacer.

miércoles, 7 de enero de 2015

EL OLOR DE LAS FLORES DE PLÁSTICO

El día pasó como un ciervo
que se cruza de repente en la carretera
obligándote a dar un volantazo
para esquivarlo.
Así que ahora la noche
inflama las farolas y revuelve los árboles
y sus sombras obesas por las aceras.

Sin embargo, en el interior de la casa,
invierno y primavera se confunden
en las flores de plástico del jarrón
como dos bailarines en una pista desierta,
sin importar nada más
que los giros perfectos de sus cuerpos.

EL BARBERO

Lleva muchos años
instalado en nuestra calle,
pero no creo que nadie conozca su nombre.

Podría contarte la historia de muchos hombres,
sus infidelidades, sus sueños,
cómo lo perdieron todo durante la guerra.

El cartel de la barbería
está gastado
como la fruta después de un aguacero.

Siempre atiende a sus clientes
con la aguja que señala los minutos
en el viejo reloj de pared.

Un leve temblor de su mano
y todo el trabajo realizado hasta entonces
habría sido en vano.

lunes, 5 de enero de 2015

CÉSAR VALLEJO PADECE INSOMNIO

Me perdí leyendo a Vallejo,
la lluvia se sumergió en una lámpara sin testigos.
Pasó la noche, su tigre ajustado
a la ceniza de la luna, su cáscara vacía
de barcos que mueven la marea de la sombra.
Quizás el violín de la casa sin nadie
fue una multitud en cualquier otra parte.

Esto es lo que sé: tus manos nunca han sido
una bahía, ni mi abrigo el verano
donde alguien grabó sus iniciales.
Cambió el calendario su maniquí de nieve
por un árbol que arrastra las palabras.
Y la mañana me dejó café en la mirada,
ahora que el sol se astilla en los andamios.

domingo, 4 de enero de 2015

LUGARES QUE NO SALEN EN LOS MAPAS

El mediodía solo parte el tiempo,
y nosotros siempre caemos del lado del invierno,
moneda que gira al azar sin sombra,
agua que cuenta escalones hasta bajar a la fuente.

Las plazas se parecen a nosotros,
tan calladas a esta hora, tan abiertas.
El sol busca un lugar donde quedarse
y no hace preguntas.
La tarde nos intriga como un caballo en la distancia.

Por qué esta ciudad y no otra,
qué más da, aguacero de calles que se mezclan
cuando la noche piensa en los cuerpos y se hace deseo.

El tiempo solo pasa a medias,
vendimia de conversaciones inacabadas,
aplauso de relojes que quedan al fondo de los escaparates.
No es más cierto lo que se ha dicho,
pero siempre pesa más el bullicio que su contrario.

lunes, 29 de diciembre de 2014

POSTAL NAVIDEÑA DE UNA PROSTITUTA DE MINNEAPOLIS

Los árboles están numerados en secreto.
La calle entera son hombres inclinados con carteles
y nerviosas luces navideñas. ¿Sirve de algo
saber que el río tocará como un pianista ciego?
Apenas queda viento en la antesala de las ramas.

La noche vuelve, el calor no dura demasiado
en las relojerías. Ella tiene prisa,
pierde un pendiente, llora cuando escucha a Etta James.
Tu traje sigue siendo una madriguera arrugada
y los árboles se balancean metódicamente.

La luna menguante está poco más allá del semáforo,
inalcanzable. La masa del cielo se desparrama
por todas partes. También hay campanas
que llegan despacio e infantiles pasos de peatones.
Cuando estés en el lugar señalado ella será otra

o ya se habrá marchado.

viernes, 19 de diciembre de 2014

EL VIENTO SOPLA DESDE UN LUGAR QUE NO CONOCEMOS

La incertidumbre de tus pies pisando
unas manos embarradas: así es
esta mañana. El invierno que siempre es
final y sin embargo es principio,
renuncia el pájaro a su vuelo rutinario
que contiene su caída.

Las bolas del árbol de navidad
aprenden sus colores y luego los repiten,
monotonía aceptada de quien mira todo
como si fuera la primera vez.
Imagina un bosque a partir de ese momento:
acordeón que es viento y es pasado.

Así es esta mañana: lápiz descubriendo
un alfabeto en el botón gris de los charcos.
Lluvia que queda un poco más,
emancipada de su acostarse repetido.
Y tú un cuerpo lleno de números.
Y yo una lupa que agranda cada gesto.